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Las hermanas chilenas Paola y Gabriela Luksic, junto al industrial español Javier Targhetta, se adjudicaron los activos de la histórica fábrica de loza La Cartuja Pickman de Sevilla, que entró en liquidación tras 184 años de historia. La operación, realizada en el marco de un proceso concursal, marca el inicio de una nueva etapa para una de las marcas industriales más emblemáticas de Andalucía.
El interés surgió de manera casi fortuita, tras un “flechazo” con una vajilla de la fábrica durante un almuerzo en Jerez, lo que derivó en la compra por un grupo inversor liderado por las hermanas Luksic y Targhetta. La inversión inicial ronda los 1,6 millones de euros, con un alto valor simbólico y patrimonial para Sevilla.
Paola Luksic, ingeniera forestal con foco en sostenibilidad y gobernanza, y Gabriela Luksic, formada en Historia del Arte, pertenecen a una de las familias empresariales más poderosas de Chile, con intereses en minería, banca, industria e inmobiliario a través de holdings como Quiñenco y Antofagasta PLC. En los últimos años han reforzado su presencia en Europa, especialmente en España, donde se estiman inversiones por unos 400 millones de euros.
La participación de Javier Targhetta, CEO de Atlantic Copper, aporta experiencia industrial y un fuerte vínculo con el sector minero, clave en la relación con la familia Luksic.
La Cartuja Pickman, fundada en 1841 y exproveedora de la Casa Real, arrastra décadas de cambios de propiedad y crisis empresariales, pasando por Rumasa, el Estado y distintos grupos privados, hasta llegar a la liquidación en 2025.
La llegada del nuevo grupo inversor abre un nuevo capítulo para la marca, con expectativas de combinar respeto por la tradición, modernización productiva y proyección internacional, aunque aún no se han detallado planes concretos sobre empleo o producción.
